lunes, julio 18, 2005

YA SON SEIS LOS DETENIDOS POR LA MUERTE DE SANTIAGUITO MIRALLES

La policía confirmó ayer que hay seis sospechosos detenidos por el crimen. Mientras, en medio de un profundo dolor, los padres de Santiago, acompañados por familiares y amigos, despidieron los restos del pequeño, que después de estar desaparecido cuatro días fue encontrado muerto en una casa quinta situada a 30 metros de su vivienda.
Nada es suficiente para aliviar el dolor. Nada, tampoco, alcanza para calmar la bronca y la indignación que invadió a la sociedad entera cuando se supo que Santiaguito Miralles, el niño de seis años que había desaparecido el miércoles en Canning, fue encontrado muerto, maniatado y ferozmente golpeado dentro del pozo ciego de una casa quinta vecina a su domicilio.Mientras ayer la policía conformaba que ya había seis detenidos, los restos de Santiago, “Santi” para sus papas y familiares, eran despedidos por sus seres queridos.El cuerpo del nene fueron inhumados ayer a las 13.30 en el cementerio de La Chacarita, después de un corto velatorio de apenas nueve horas y luego de una breve misa en memoria del pequeño, que encontró la prematura muerte después de desaparecer mientras jugaba en al esquina de su casa.Lo que se supo sobre el final de Santiago fue escalofriante: no sólo estaba muerto, había sido asesinado, confirmó la policía. "Si bien el dolor es intenso, no es el mismo. Porque a la terrible angustia que sucede a la muerte se le agrega la indignación y el estupor que se generan, al conocer que alguien osó y pudo aprovecharse de la inocencia y la indefensión de una criatura para golpearla ferozmente, maniatarla, tirarla a un pozo y truncarle la vida a la que recién comenzaba a asomarse", comentó un hombre que se encontraba en las inmediaciones de la casa del nene al descubrirse su muerte.En la investigación que persigue el caso, la policía actuó de inmediato: el mismo sábado en que se encontró el cuerpo del pequeño, se detuvo al casero de la quinta donde se produjo el hallazgo y a su hijo mayor, un jóven de 20 años.Nicolás, al amiguito que jugaba con santiago la última vez que fue visto, es el hijo menor del hombre detenido, quien había ayudado intensamente a los padres del nene asesinado en sus desesperados intentos de encontrarlo.En las ultimas horas, tres nuevos detenidos se sumaban a la lista de sospechosos, que ya son seis. La policía apresó a dos adolescentes de 16 y 19 años y a un hombre de 50.Los dos menores habían estado instalados unos días en la casa de un familiar, frente a la vivienda de la familia Miralles y según testigos, habrían estado con "Santi", minutos antes de su desaparición. El hombre, en cuya casa se encontraron elementos de la escena del crimen, es un vecino que sería allegado a los caseros de la quinta donde encontraron al nene. Si bien en un primer momento los investigadores manejaban la hipótesis de un ataque sexual, la Justicia ya estableció en la autopsia que el pequeño no fue violado, quedando de esta manera en incógnita los móviles que motivaron el crimen.La última imagen de Santiago la guarda Walter, su papá, en la retina. El hombre, repartidor de alimentos, llegó el miércoles a su casa después de la jornada laboral y le preguntó a la mujer que cuidaba a sus hijos, y que en ese momento tenía en brazos a Agustín, el más cuiquito, dónde estaba su hijo mayor.La mujer se asomó a la venta y le señaló a Santiago, jugando con Nicolás, justo en la esquina. Eso fue a las tres de la tarde, y eso fue lo último. Horas más tarde los Miralles comenzaban una búsqueda angustiante que implicó a más de 400 efectivos policiales de todos los destacamentos de la zona y que terminó, cuatro días después, en la peor de las noticias.El sábado a las cuatro de la tarde la policía científica y el cuerpo de bomberos, ayudados por un perro rastreador, encontraron a “Santi” dentro de un pozo ciego cerrado con una pesada tapa de cemento, y minutos después el comisario inspector Osvaldo Seisdedos le daba la noticia a Silvia y Walter, sus papás.Silvia corrió hasta el fondo de su casa y gritó. La palabra “asesinos” retumbo, desgarradora, en esa zona de countries y de quintas, que hacía dos años se había convertido en el barrio que los Miralles eligieron para vivir, sin saber que sería el lugar adonde se esconderían la maldad, la ferocidad y la desidia que encarnada en un hombre o en varios que le arrebatarían la vida de su hijo