Una estación de servicio de San Martín, Buenos Aires, detectó una millonaria diferencia entre el monto de las operaciones realizadas por sus clientes y el dinero que finalmente ingresaba a las cuentas de la empresa.
La investigación comenzó cuando responsables de la estación de servicio advirtieron que existía una diferencia significativa entre las ventas registradas y el dinero efectivamente acreditado. En principio, los clientes habían realizado los pagos con normalidad y recibían sus respectivos comprobantes, por lo que la empresa comenzó a revisar las operaciones para establecer dónde se producía el desvío.
El análisis de las cámaras de seguridad fue determinante. Los investigadores observaron que, durante uno de los días en los que se produjo la maniobra, un hombre ingresó al establecimiento a bordo de un Volkswagen Gol.
Según la reconstrucción realizada por los investigadores, el hombre habría retirado el posnet original de la estación y colocado en su lugar otro dispositivo previamente adulterado. El equipo tenía características similares al utilizado habitualmente, por lo que el cambio habría pasado inadvertido tanto para los trabajadores como para los clientes.
A partir de ese momento, las operaciones continuaron desarrollándose con aparente normalidad. Los clientes cargaban combustible, abonaban mediante el dispositivo y recibían sus comprobantes, sin saber que el dinero era derivado hacia cuentas que no pertenecían a la empresa. La particularidad de la maniobra habría permitido que el fraude se mantuviera durante varios días antes de ser descubierto.
EL FALTANTE PERMITIÓ SEGUIR EL RECORRIDO DE LOS FONDOS
La irregularidad quedó al descubierto cuando la empresa realizó una comparación entre las ventas registradas y las acreditaciones bancarias. El resultado mostró una diferencia de aproximadamente 38 millones de pesos, lo que llevó a profundizar la revisión de las operaciones.
A partir de los movimientos detectados, los investigadores comenzaron a reconstruir el recorrido del dinero. Las transferencias permitieron identificar distintas cuentas bancarias hacia las cuales habían sido derivados los fondos provenientes de los pagos realizados en la estación.
El seguimiento financiero fue clave para avanzar sobre los presuntos responsables y establecer posibles conexiones entre las personas involucradas. Con la información reunida durante la investigación, la Policía Bonaerense logró individualizar a cuatro sospechosos y poner en conocimiento de la Justicia los elementos que vinculaban a cada uno con la maniobra.
Además, durante los allanamientos se secuestraron seis teléfonos celulares, elementos que serán sometidos a peritajes para buscar comunicaciones, mensajes, contactos y otra información que pueda aportar datos sobre la organización del fraude.
Los investigadores intentarán determinar si los cuatro detenidos actuaban de manera coordinada y cuál habría sido la función específica de cada uno. Una de las principales líneas de investigación apunta a establecer quién obtuvo el posnet adulterado, quién realizó el reemplazo del dispositivo y quiénes estaban encargados de recibir o distribuir posteriormente el dinero. También se analizarán las comunicaciones mantenidas entre los sospechosos durante el período en el que se habría desarrollado la maniobra.


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